Asi son los sueños hijita ella a secas le respondió La persistente toz y esa extraña palidez l se hicieron sus compañeros inseparables, en sus largas horas tendida en esa butaca de cuero de chivo que le mandaron ha hacer donde el Tio Lolo en San Pedro Pinula, ella contaba mariposas envidiando su libertad para ir a cualquier lado y ella allí sin ver a su amado.
De nada sirvió el horrendo jarabe de cañafistola, ajos , ocote y dulce de panela . que dia a dia le hacían tomar protestando cada vez mas débilmente. Una Tarde cuando Carmelita le leia un libro sus ojos se cerraron y el espíritu se le salió, como aquellas dichosas mariposas que revoloteaban en el añoso patio.
Muchas mujeres vestidas de negro con largas madrileñ as vinieron a rezar, el domingo por la tarde la fueron a enterrar ya nadie quedaba en el cementerio solo Don Ramiro que lloraba desconsolado sin querer apartarse del lugar, muchos trataron de convencerlos pero fue en vano. No se sabe cuanto tiempo paso, pero sin darse cuenta obscureció y……..! Toc! Toc! Toc!
Gruesos goterones de agua como semillas de tapacundo empezaron a caer haciendo hoyitos en la tierra! De repente una extraña risa emergió de la recién cerrada tumba, el pobre hombre sintió l a piel como de gallina, los pelos de punta y los pies de cemento -era la inconfundible risa de Bernarda !- como pudo se incorporo sintiendo que algo pasaba a su lado, y atonito vio dos blancos zapatos correr velozmente, perdiéndose entre las tumbas y los maltrechos nichos. Dicen que Don Ramiro, se fue voladiiiiiiiiiiiiiito a su casa muerto de miedo. |